NUEVOS ESPACIOS, enseñanza/aprendizaje/ desarrollo

NUEVOS ESPACIOS; somos una sociedad de profesionales de la educación que ha asumido la tarea de aportar al cambio cultural, social y educativo, en la perspectiva del desarrollo sostenible y desde un enfoque de derechos, a través de la transformación del rol que desempeñan educadores y agentes culturales en diferentes espacios de enseñanza, aprendizaje y desarrollo.

domingo, 26 de julio de 2020



LOS MUSEOS, EL MEDIADOR CULTURAL Y LOS VISITANTES

Este tema aborda en primer lugar la institución museológica, con una serie de características que bien podríamos asociarlas a todo espacio cultural incluyendo eventos y actividades que congregan público. Se aparece entonces la figura del mediador cultural. Si bien este rol está referido en este texto a los museos podemos asociarlo al rol que desempeñamos todos quienes trabajamos en el mundo de la cultura: guías, docentes, investigadores, cultores, artistas, diseñadores, etc. Y este rol está determinado, en el caso de los museos por lo que los visitantes esperan de nosotros y nuestras organizaciones. Decimos visitantes, pero podríamos con este concepto alcanzar a quienes participan en un tour o en un taller, es decir, toda persona, sin importar su edad, género u ocupación que se acerca a las organizaciones culturales, buscando conocer determinados aspectos de la cultura.

Dejamos el tema abierto para reflexionar desde nuestro rol y los espacios en que nos desempeñamos. Podríamos preguntarnos ¿en qué medida las proposiciones contenidas en el texto se relacionan con nuestro quehacer en el campo de la cultura?   


 LOS MUSEOS

Si se concibe el museo como un espacio que deleita y educa, hay que imaginarlo como un lugar entretenido que, a la vez, produce experiencias significativas para quienes lo visitan.  En otras palabras, un espacio donde el público vive una experiencia grata que le permite realizar aprendizajes significativos, es decir, un aprendizaje que enriquece su vida  y amplía  la mirada sobre el mundo.

Desde esta perspectiva, todo en el museo debe estar organizado pensando en el visitante. En la actualidad, los museos suelen tener un encargado de educación y los guías asumen la tarea de facilitar el contacto del visitante con los objetos en exhibición.  Su misión no es simplemente describir lo que se presenta a los ojos del público, sino facilitar la observación, reflexión y comprensión sobre los objetos, de manera que el visitante pueda apropiarse críticamente del contenido que se le presenta, interpretándolo y dándole sentido desde su propia experiencia y cultura.


EL MEDIADOR CULTURAL

La figura del mediador cultural puede homologarse con los pares que señala Vygotski (1988) cuando habla de la zona de desarrollo próximo que las personas transitan cuando aprenden. De acuerdo con el autor las personas tienen un nivel de desarrollo real desde donde, mediante el proceso de aprender, avanzan hacia un nivel de desarrollo potencial. Una vez alcanzado ese nivel, este se transforma en el nivel real y se abre un nuevo desafío, un nuevo nivel de desarrollo potencial.  Ese tránsito es apoyado por el docente adulto o por pares más avanzados.

  En el caso del mediador cultural puede decirse que es quien juega este rol de apoyo a sus pares para que ellos transiten, en lo que se refiere a los aprendizajes en el ámbito cultural, desde su actual nivel de desarrollo real hacia un nivel potencial.   En este apoyo, el mediador debe considerar al menos tres factores que determinan el aprendizaje: quien aprende tiene ya una historia y experiencia previa que puede ser conectada con el nuevo contenido cultural a aprender, quien aprende es un sujeto con capacidad de pensar y decidir sobre su aprendizaje; quien aprende va a construir sus propias representaciones sobre lo que observa y va a otorgar sentido a lo que aprende para avanzar en su desarrollo.


EL VISITANTE

Si bien el museo organiza el espacio y los objetos de manera de hacer grata y significativa la visita del público, éste último tiene un rol principal a la hora de aprender, ya que lo primero que se requiere para que esto ocurra es tener la intención de hacerlo. En otras palabras, el visitante, para hacer significativa su experiencia en el museo, debe acudir con la intención de aprender, es decir de dejarse impactar y transformar por el contenido que allí se expone.

Lo anterior supone un visitante activo, es decir, alguien que no solo escuche y mire, sino que observe detenidamente, que pregunte y se pregunte, que deje aflorar la imaginación y el asombro frente a lo que está observando o experimentando. Al mismo tiempo, supone un visitante crítico, es decir, alguien que, desde su experiencia de vida, es capaz de cuestionar lo que se le presenta, buscando ir más allá de lo evidente, de lo externo, para adentrarse en el sentido y significado de los objetos.



 


domingo, 28 de junio de 2020


EDUCACIÓN PATRIMONIAL: EL APRENDIZAJE


     Al hablar de Educación Patrimonial, inevitablemente debemos hablar del aprendizaje. Todos/as tenemos la experiencia de haber aprendido muchas cosas en nuestra vida. Un porcentaje importante de esos aprendizajes fueron realizados en instituciones educacionales, desde el nivel pre-escolar hasta la educación superior. Luego hemos seguido aprendiendo en cursos, talleres, diplomados, y estudios de post título o post grado. Paralelamente a estos procesos institucionalizados hemos aprendido en nuestras familias, en nuestro entorno y en las experiencias de trabajo y socialización. También en las organizaciones culturales con las que nos relacionamos.  

     El aprendizaje es inherente al ser humano, especie que desde su nacimiento necesita de otros para aprender. Y el mejoramiento de la calidad de los aprendizajes es una discusión siempre actual. Por ello, nos parece necesaria esta reflexión acerca del aprendizaje, del buen aprendizaje, aquel que no solamente responde a una necesidad de conocer, sino que posibilita que sigamos aprendiendo, haciéndonos más autónomos en nuestro desarrollo intelectual, afectivo y moral.
     
     De eso trata este tema. Intentaremos responder a las preguntas ¿qué es el aprendizaje? ¿cómo se produce? ¿qué papel juegan los demás en mi aprendizaje? ¿cuáles es mi propio papel cuando pretende enseñar el patrimonio? Es un texto condensado que puede exigir más de alguna lectura y conversación. El aprendizaje desde una perspectiva constructivista, argumento que sustenta, al menos teóricamente muchas de las propuestas de cambio educativo de la actualidad.   

     Un concepto central es el del aprendizaje significativo que se traduce en la posibilidad de que quien aprende construya su propio aprendizaje, otorgándole, desde lo que él/ella es y conoce, significado al nuevo contenido que se le presenta para hacerlo suyo de manera crítica, transformándolo de acuerdo con su particular realidad.  Esta propuesta nos pone en un rol de mediadores entre el nuevo contenido y quien aprende, rol mediador que será parte del próximo tema.

     


EL APRENDIZAJE[1]

                   El buen aprendizaje es aquel que es significativo para el sujeto. El aprendizaje supone un proceso de ‘asimilación’ e implica, por tanto, la movilización de los instrumentos cognitivos a disposición del sujeto a partir de los cuáles éste significa y da sentido a su experiencia (Piaget, 1972; Dewey, 1930; Ausubel, 1980).

                   El aprendizaje humano significativo se produce mediante el ‘diálogo’. Es decir, se produce en el marco de interacciones en las cuales los individuos se relacionan entre sí en calidad de ‘sujetos’. Esto implica una relación en la cual el otro es un igual y diferente a la vez (Touraine, 1997). 

                   El aprendizaje humano, significativo, supone para el sujeto una ‘mediación’ activa por parte de otros y un acceso a los instrumentos de significación proporcionados por la cultura. El buen aprendizaje es así una actividad comunal en la cual se entra a compartir la cultura y a negociar significados (Bruner, 1989), en la medida que el significado reside precisamente en la negociación interpersonal. El concepto de aprendizaje se hace así solidario de una concepción de la mente humana como residente en el mundo de lo intersubjetivo (Piaget, 1969; Vygotski, 1988; Bruner, 1989; Gardner, 1994; Maturana, 2001; Mead, 1968).

                   El aprendizaje supone el uso de razonamiento de tipo abductivo (Pierce, 1978) e intuitivo (Bruner, 1987) por parte del sujeto. El proceso educativo debe poner a los sujetos en situación de usar su inteligencia y debe proporcionar oportunidades de funcionamiento abductivo.

Los procesos de aprendizaje deben, por tanto, constituir ocasiones para un desarrollo mental (en el sentido amplio) orientado al logro de autonomía cognitiva, afectiva y moral por parte del sujeto. En este sentido, el objetivo educativo de formar sujetos dotados de autonomía se articula con el objetivo democrático de configurar relaciones en las que los individuos humanos existan y se reconozcan mutuamente como ‘sujetos’ (Touraine, 1997).
                  
                   En suma, la educación debe proporcionar los medios y los diálogos necesarios para la producción de aprendizajes significativos. La tradición pedagógica tradicional orientada a la ‘transmisión’ debe dar paso a una tradición orientada a la construcción dialogada y negociada del conocimiento y de los aprendizajes escolares. Este cambio se juega esencialmente en la naturaleza de la práctica pedagógica misma.   


ACTIVIDAD 3: En esta ocasión, esperamos que estos textos provoquen más preguntas que respuestas y que estas se expresen en sus comentarios. Todas serán respondidas. Como un estímulo a la reflexión dejamos una mapa conceptual que expone tres conceptos centrales del argumento constructivista: el aprendizaje significativo que supone una conexión entre el conocimiento previo de quien aprende (experiencias, conceptos, modelos, etc,) con el nuevo contenido que nuestros centros culturales y educacionales pueden ofrecer, el que se entrega de manera lógica (ordenada) y de acuerdo al desarrollo mental de quien aprende; la zona de desarrollo próximo ilustra el aprender con otros, proceso en que el mediador apoya el tránsito de una persona entre sui nivekl de desarrollo real y su nivel potencial de desarrollo;  y el razonamiento abductivo que supera a las maneras como hemos razonado en las escuelas invitándonos a asumir un rol protagónico levantan hipótesis al establecer la relación entre lo conocido y lo nuevo que aprendemos. 





¿Que dudas nos surgen? ¿Qué interrogantes? ¿Cómo asociamos este texto y este mapa conceptual con la manera como hemos aprendido? ¿Qué nos dice de nuestro propio rol de mediadores (¿educadores?) en nuestras organizaciones culturales o en nuestro quehacer? ¿Qué conceptos nos gustaría profundizar? 






[1] Molina, Victor. 2000. Seminario Investigación del Aprendizaje y Prácticas Pedagógicas. Maestría en Investigación Educativa. Universdad Academia de Humanismo Cristiano. Santiago, Chile.