EDUCACIÓN
PATRIMONIAL: EL APRENDIZAJE
Al hablar de Educación
Patrimonial, inevitablemente debemos hablar del aprendizaje. Todos/as tenemos
la experiencia de haber aprendido muchas cosas en nuestra vida. Un porcentaje
importante de esos aprendizajes fueron realizados en instituciones
educacionales, desde el nivel pre-escolar hasta la educación superior. Luego
hemos seguido aprendiendo en cursos, talleres, diplomados, y estudios de post título
o post grado. Paralelamente a estos procesos institucionalizados hemos
aprendido en nuestras familias, en nuestro entorno y en las experiencias de
trabajo y socialización. También en las organizaciones culturales con las que
nos relacionamos.
El aprendizaje es inherente al
ser humano, especie que desde su nacimiento necesita de otros para aprender. Y el
mejoramiento de la calidad de los aprendizajes es una discusión siempre actual.
Por ello, nos parece necesaria esta reflexión acerca del aprendizaje, del buen aprendizaje,
aquel que no solamente responde a una necesidad de conocer, sino que posibilita
que sigamos aprendiendo, haciéndonos más autónomos en nuestro desarrollo intelectual,
afectivo y moral.
De eso trata este tema. Intentaremos
responder a las preguntas ¿qué es el aprendizaje? ¿cómo se produce? ¿qué papel juegan
los demás en mi aprendizaje? ¿cuáles es mi propio papel cuando pretende enseñar
el patrimonio? Es un texto condensado que puede exigir más de alguna lectura y conversación.
El aprendizaje desde una perspectiva constructivista, argumento que sustenta,
al menos teóricamente muchas de las propuestas de cambio educativo de la actualidad.
Un concepto central es el del
aprendizaje significativo que se traduce en la posibilidad de que quien aprende
construya su propio aprendizaje, otorgándole, desde lo que él/ella es y conoce,
significado al nuevo contenido que se le presenta para hacerlo suyo de manera
crítica, transformándolo de acuerdo con su particular realidad. Esta propuesta nos pone en un rol de
mediadores entre el nuevo contenido y quien aprende, rol mediador que será parte
del próximo tema.
EL
APRENDIZAJE[1]
El buen aprendizaje es aquel
que es significativo para el sujeto. El aprendizaje supone un proceso de
‘asimilación’ e implica, por tanto, la movilización de los instrumentos
cognitivos a disposición del sujeto a partir de los cuáles éste significa y da
sentido a su experiencia (Piaget, 1972; Dewey, 1930; Ausubel, 1980).
El aprendizaje humano
significativo se produce mediante el ‘diálogo’. Es decir, se produce en el
marco de interacciones en las cuales los individuos se relacionan entre sí en
calidad de ‘sujetos’. Esto implica una relación en la cual el otro es un igual
y diferente a la vez (Touraine, 1997).
El aprendizaje humano,
significativo, supone para el sujeto una ‘mediación’ activa por parte de otros
y un acceso a los instrumentos de significación proporcionados por la cultura.
El buen aprendizaje es así una actividad comunal en la cual se entra a
compartir la cultura y a negociar significados (Bruner, 1989), en la medida que
el significado reside precisamente en la negociación interpersonal. El concepto
de aprendizaje se hace así solidario de una concepción de la mente humana como
residente en el mundo de lo intersubjetivo (Piaget, 1969; Vygotski, 1988; Bruner,
1989; Gardner, 1994; Maturana, 2001; Mead, 1968).
El aprendizaje supone el uso
de razonamiento de tipo abductivo (Pierce, 1978) e intuitivo (Bruner, 1987) por
parte del sujeto. El proceso educativo debe poner a los sujetos en situación de
usar su inteligencia y debe proporcionar oportunidades de funcionamiento
abductivo.
Los procesos de
aprendizaje deben, por tanto, constituir ocasiones para un desarrollo mental
(en el sentido amplio) orientado al logro de autonomía cognitiva, afectiva y
moral por parte del sujeto. En este sentido, el objetivo educativo de formar
sujetos dotados de autonomía se articula con el objetivo democrático de
configurar relaciones en las que los individuos humanos existan y se reconozcan
mutuamente como ‘sujetos’ (Touraine, 1997).
En suma, la educación debe
proporcionar los medios y los diálogos necesarios para la producción de
aprendizajes significativos. La tradición pedagógica tradicional orientada a la
‘transmisión’ debe dar paso a una tradición orientada a la construcción
dialogada y negociada del conocimiento y de los aprendizajes escolares. Este
cambio se juega esencialmente en la naturaleza de la práctica pedagógica misma.
ACTIVIDAD 3: En esta ocasión, esperamos que estos textos provoquen más preguntas que respuestas y que estas se expresen en sus comentarios. Todas serán respondidas. Como un estímulo a la reflexión dejamos una mapa conceptual que expone tres conceptos centrales del argumento constructivista: el aprendizaje significativo que supone una conexión entre el conocimiento previo de quien aprende (experiencias, conceptos, modelos, etc,) con el nuevo contenido que nuestros centros culturales y educacionales pueden ofrecer, el que se entrega de manera lógica (ordenada) y de acuerdo al desarrollo mental de quien aprende; la zona de desarrollo próximo ilustra el aprender con otros, proceso en que el mediador apoya el tránsito de una persona entre sui nivekl de desarrollo real y su nivel potencial de desarrollo; y el razonamiento abductivo que supera a las maneras como hemos razonado en las escuelas invitándonos a asumir un rol protagónico levantan hipótesis al establecer la relación entre lo conocido y lo nuevo que aprendemos.
¿Que dudas nos surgen? ¿Qué interrogantes? ¿Cómo asociamos este texto y este mapa conceptual con la manera como hemos aprendido? ¿Qué nos dice de nuestro propio rol de mediadores (¿educadores?) en nuestras organizaciones culturales o en nuestro quehacer? ¿Qué conceptos nos gustaría profundizar?
¿Que dudas nos surgen? ¿Qué interrogantes? ¿Cómo asociamos este texto y este mapa conceptual con la manera como hemos aprendido? ¿Qué nos dice de nuestro propio rol de mediadores (¿educadores?) en nuestras organizaciones culturales o en nuestro quehacer? ¿Qué conceptos nos gustaría profundizar?
[1] Molina, Victor.
2000. Seminario Investigación del Aprendizaje y Prácticas Pedagógicas. Maestría
en Investigación Educativa. Universdad Academia de Humanismo Cristiano.
Santiago, Chile.