LOS MUSEOS, EL MEDIADOR CULTURAL Y LOS VISITANTES
Este tema aborda en primer lugar la
institución museológica, con una serie de características que bien podríamos
asociarlas a todo espacio cultural incluyendo eventos y actividades que congregan
público. Se aparece entonces la figura del mediador cultural. Si bien este rol
está referido en este texto a los museos podemos asociarlo al rol que desempeñamos
todos quienes trabajamos en el mundo de la cultura: guías, docentes,
investigadores, cultores, artistas, diseñadores, etc. Y este rol está
determinado, en el caso de los museos por lo que los visitantes esperan de nosotros
y nuestras organizaciones. Decimos visitantes, pero podríamos con este concepto
alcanzar a quienes participan en un tour o en un taller, es decir, toda persona,
sin importar su edad, género u ocupación que se acerca a las organizaciones
culturales, buscando conocer determinados aspectos de la cultura.
Dejamos el tema abierto para
reflexionar desde nuestro rol y los espacios en que nos desempeñamos. Podríamos
preguntarnos ¿en qué medida las proposiciones contenidas en el texto se relacionan
con nuestro quehacer en el campo de la cultura?
LOS MUSEOS
Si se
concibe el museo como un espacio que deleita y educa, hay que imaginarlo como
un lugar entretenido que, a la vez, produce experiencias significativas para
quienes lo visitan. En otras palabras,
un espacio donde el público vive una experiencia grata que le permite realizar
aprendizajes significativos, es decir, un aprendizaje que enriquece su
vida y amplía la mirada sobre el mundo.
Desde
esta perspectiva, todo en el museo debe estar organizado pensando en el
visitante. En la actualidad, los museos suelen tener un encargado de educación
y los guías asumen la tarea de facilitar el contacto del visitante con los
objetos en exhibición. Su misión no es
simplemente describir lo que se presenta a los ojos del público, sino facilitar
la observación, reflexión y comprensión sobre los objetos, de manera que el
visitante pueda apropiarse críticamente del contenido que se le presenta,
interpretándolo y dándole sentido desde su propia experiencia y cultura.
EL
MEDIADOR CULTURAL
La
figura del mediador cultural puede homologarse con los pares que señala
Vygotski (1988) cuando habla de la zona de desarrollo próximo que las personas
transitan cuando aprenden. De acuerdo con el autor las personas tienen un nivel
de desarrollo real desde donde, mediante el proceso de aprender, avanzan hacia
un nivel de desarrollo potencial. Una vez alcanzado ese nivel, este se
transforma en el nivel real y se abre un nuevo desafío, un nuevo nivel de
desarrollo potencial. Ese tránsito es
apoyado por el docente adulto o por pares más avanzados.
En el caso del mediador cultural puede decirse
que es quien juega este rol de apoyo a sus pares para que ellos transiten, en
lo que se refiere a los aprendizajes en el ámbito cultural, desde su actual
nivel de desarrollo real hacia un nivel potencial. En este apoyo, el mediador debe considerar
al menos tres factores que determinan el aprendizaje: quien aprende tiene ya
una historia y experiencia previa que puede ser conectada con el nuevo
contenido cultural a aprender, quien aprende es un sujeto con capacidad de
pensar y decidir sobre su aprendizaje; quien aprende va a construir sus propias
representaciones sobre lo que observa y va a otorgar sentido a lo que aprende
para avanzar en su desarrollo.
EL
VISITANTE
Si
bien el museo organiza el espacio y los objetos de manera de hacer grata y
significativa la visita del público, éste último tiene un rol principal a la
hora de aprender, ya que lo primero que se requiere para que esto ocurra es
tener la intención de hacerlo. En otras palabras, el visitante, para hacer
significativa su experiencia en el museo, debe acudir con la intención de
aprender, es decir de dejarse impactar y transformar por el contenido que allí
se expone.
Lo
anterior supone un visitante activo, es decir, alguien que no solo escuche y mire,
sino que observe detenidamente, que pregunte y se pregunte, que deje aflorar la
imaginación y el asombro frente a lo que está observando o experimentando. Al
mismo tiempo, supone un visitante crítico, es decir, alguien que, desde su
experiencia de vida, es capaz de cuestionar lo que se le presenta, buscando ir
más allá de lo evidente, de lo externo, para adentrarse en el sentido y
significado de los objetos.
Desde mi experiencia como guía de turismo, he visitado los más diversos museos, como parte de su programa de viaje de turistas extranjeros y en la gran mayoría de ellos tan solo hemos encontrado la exhibición y un pequeña reseña, muy pocas herramientas de interpretación o reseñas que permitan contextualizar lo que el visitante está observando. En ellos hemos tenido nosotros como guías externos que recurrir a nuestros conocimientos y/o experiencia además de una preparación previa y profunda para poder convertir la visita en un experiencia significativa a partir de la interpretación de lo observado.
ResponderEliminarEn cuanto a la docencia debo decir que los museos han sido una gran herramienta educativa, pues gran parte de los contenidos teóricos relativos al patrimonio los estudiantes lo han podido vivenciar en los museos que hemos visitado, sin embargo una vez más hemos debido ser nosotros los docentes los que hemos realizado las interpretaciones correspondientes, pues nuestros estudiantes, como todo visitante, les afloran muchas dudas y no ha habido presencia de ningún mediador cultural para enriquecer la experiencia, si no por el contrario solo algunos paneles con información no muy clara, a veces muy técnica y tan impersonal que ha sido para nada significativa.
Como conclusión puedo decir que existe necesidad de mayor desarrollo de contenidos en los museos en Chile desde la mirada del visitante, más cercana, que permita vivir una experiencia única e inolvidable.
Tienes toda la razón. Muchas veces los visitantes se encuentran con la guía de una persona que no se sale de un libreto aprendido y que pretende mostrar los objetos sin invitar a la interacción y la conversación sobre ellos. En cierto modo se adopta la dinámica de una clase expositiva donde hay poco lugar a la pregunta y la interpretación. Ello obliga a las instituciones museológicas a una reflexión acerca del rol mediador de sus guías buscando un cambio en las prácticas de conducción y exposición de contenidos por la de quien pone encntacto al visitante con los objetos sin abandonar su rol informativo. Un autor señalaba que "hay una gota de sangre en cada museo" para decir que este sitio es un espacio de conflicto donde se ponen en juego diversas miradas sobre los objetos y las colecciones en su conjunto.
EliminarCuando visitamos una exposición, por ejemplo ,nos deslumbramos frente al trabajo artístico, nos hallamos en la incorporación de un procedimiento de verdad, más precisamente en el procedimiento de verdad de la circunstancia artística. La experiencia de incorporación puede ser frecuente, se trata de una experiencia de subjetivación, el hombre y la mujer, en su singularidad absoluta, como elemento del mundo, pasan a ser una parte de ese cuerpo que verdad aparece.
ResponderEliminarsi los juicios estéticos son autónomos en el sentido de que no debemos guiarnos por la manera cómo los demás juzgan, sino, más bien, que debería ser que cada uno de nosotros quien con independencia juzgue, se corre el riesgo de interpretar este sentido de la autonomía como la pretensión de asumir que el juicio de cada uno será lo que prevalezca, podría ocurrir que nuestras simples preferencias subjetivas, idiosincrásicas y privadas inclinasen la propia apreciación estética de cada uno de nosotros.
En este trayecto como mediador el lenguaje subjetivo y autónomo, cave decir que la delicadeza del aprendizaje nos lleva a una autonomía, en el como dar apreciar la formación de tal manera, de dejar abierta la ventana hacia "del aprender", ya en materia de intelectualidad.
Asi es. El arte una vez expuesto es de quienes lo contemplan. Como frente a ningún otro contenido expresadoe en un objeto cada visitante le otorga significaciones propias a esa experiencia de encuentro con la obra de arte. El diálogo desde distintas significaciones solo viene a enriquecer el valor de la obra y la verdad se aparece como intersubjetiva sin que puedan prevalecer unas iradas sobre otras.
EliminarLos museos son una importante herramienta en educación. Pero en mi experiencia educativa, me he dado cuenta que a mucho docentes les cuesta incluirlas como parte de sus clases. Pienso que dentro de las actividades extracurriculares deberian, las escuelas, incluir más salidas de éste tipo, ya que los museos tiene un área educativa especifica para apoyar el trabajo docente. Por ejemplo, el Museo de Historia de Santiago, tiene una salita especial para que los niños y niñas toquen y observen objetos historicos, puedan hacer preguntas y luego tener una visita guiada especial para los estudiantes de ese grupo. En el Valle de Aconcagua hay varios y buenos museos en los que hace falta que ofrezcan actividades y muestras educativas especiales para los estudiantes, según el curriculum nacional.
ResponderEliminarEs parte del problema. Como desde los museos colaboramos para que las personas, en este caso niños, niñas y jóvenes puedan realizar aprendizajes significativos que les permitan seguir aprendiendo a partir de esa experiencia de encuentro con los objetos de un museo. Hoy existe más preocupación en los museos por adecuar sus contenidos al curriculum, sin embargo, no hay que olvidar que el museo suele ser un espacio abierto a múltiples conocimientos que en él se cruzan y que enriquecen el curriculum. Un detalle importante si se quiere dar un uso didáctico al museo, es no conformarse con la visita sino tener una actividad previa a la misma y luego una que recoja lo que fue la experiencia. Bien los museos podrían sugerir algo en un diálogo mas que necesario con la escuela.
ResponderEliminarQuisiera compartir una experiencia que tuve como visitante, pero que marcó mucho la manera en como percibí la visita a un museo.
ResponderEliminarPrimero que nada, muchas veces relacionamos la palabra museo, con la frase "prohibido tocar", y se entiende desde que muchas veces son expuestos objetos que merecen cuidado, sin embargo, eso crea una distancia que afecta enormemente la experiencia de aprendizaje.¿Cómo disminuir esa distancia?
Hace algunos años, en el Centro Cultural La Moneda hubo una exposición sobre Warhol, como en toda exposición los objetos no se podían tocar, pero al finalizar el recorrido había un espacio de interacción que me pareció hasta más entretenido que la exposición misma.
En el espacio podías desarrollar diferentes actividades que te ayudaban a entender el Pop Art no sólo como estilo, sino también como movimiento, (todo puede ser arte, por lo tanto, todos podemos ser artistas). Las actividades iban desde colorear con lápices de cera bocetos de las obras más conocidas de Warhol, hasta pantallas touch donde podías transformar publicidades chilenas al estilo pop art. Lo mas importante fue que no estabas sólo en el espacio, siempre hubo un facilitador que te explicaba la intención de cada actividad, lo que era fundamental para que eso fuera un espacio de interacción sobre la obra y no se convirtiera en una especie de guardería.
Es importante romper esa barrera, ya sea haciendo guiados más elaborados y llamativos o creando espacios de interacción en donde podamos aproximarnos a lo que se nos es prohibido para poder apropiarnos de eso.
Tienes toda la razón. Hay que imaginar un museo donde sin privar al visitante de lo que significa apreciar una obra original, esa misma experiencia te motive a querer realizar algo que te permita dialogar con el objeto desde el presente. Tu frase "todos somos artistas" trae a colación una premisa que los artistas en general ,sostienen: cuando se hace pública una obra de arte, esta cambia de autor. Ahora es el observador quien le otorga significado y se apropia del sentido de esa obra y habrá tantos significados como visitantes. El problema es ¿cómo damos lugar a que el visitante exprese esos significados? Es una tensión permanente cuando se pretende que la teatralización que hace el museo con sus colecciones sea la única mirada posible
EliminarDesde pequeña visitar los museos era parte de nuestro desarrollo pero nunca tuve la oportunidad de tener un guía que nos acompañase en nuestro recorrido. Nuestra ventaja era tener un padre profesor a quien si le importada nuestro conocimiento y nuestra mirada crítica. A medida que fuimos creciendo los museos se fueron transformando. Algunos, hasta son interactivos como el MIM. Otros, por ejemplo, El Museo de la Memoria, no cuenta con guía pero si, en cada espacio, uno interactúa con los objetos, ya sea a través de audios, la lectura o viendo grabaciones que nos entregan la visión de lo ocurrido en esa época. Acá cerca de donde vivo, en la comuna de Rio Hurtado, específicamente en el Bosque Petrificado, el guía solo te orienta a la entrada de este parque, luego uno debe recorrer el lugar y recordando lo dicho por el guía y paneles informativos uno va comprendiendo la historia. En el único Museo en el cual he tenido un guía en todo el recorrido, es en el Palacio de Sara Braun en Punta Arenas. Allí, hasta te entregan protectores para los zapatos con el objetivo de cuidar el piso. El guía te orienta habitación por habitacióin y, en algunos casos, solo puedes observar desde la entrada. También se han creado las noches del museo, incorporando teatro, danza, música, etc. Y así han ido evolucionando nuestros museos, pero el poco financiamiento que tienen algunos impide poder tener un guía en cada recorrido. En mi área que es la danza y el teatro al momento de ejecutar algún taller ya sea para niños, jóvenes y adultos, como monitora proporciono conocimiento para que así ellos, aparte de aprender los movimientos o a interpretar, puedan a su vez conocer la historia de cada área artística.
ResponderEliminarComo guía he tenido la oportunidad de conocer varios museos, unos muy humildes y otros muy pomposos, la gran diferencia para mí y para los visitantes no es precisamente si es más grande o cuál tiene los objetos de mayor valor, la diferencia la hace la cercanía que tengan los museos y sus encargados con las personas, si antes de partir el recorrido la charla previa solo se dedica a enumerar las cosas que no se pueden hacer o están prohibidas ya los visitantes no tendrán la mejor disposición para aprender, en cambio si se les explica por qué no se pueden tocar las cosas o cómo el flash de las cámaras daña los objetos es muy distinto y ahí los visitantes tomarán conciencia.
ResponderEliminarEn una oportunidad con estudiantes de primer año de turismo fuimos a un museo en el valle del Aconcagua, la encargada no se caracterizaba por ser muy amable, pero sí tenía mucho conocimiento para compartir con nosotros, lo primero que nos dijo luego de la bienvenida fue “las fotografías están prohibidas porque después otras personas saben que hay cosas de valor aquí y nos vienen a robar”. Al finalizar la jornada lo único que recordaron los estudiantes de la visita al museo fue eso.
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